Archive for 31 octubre 2009

Periodismo a secas

31/10/2009

Gerardo Reyes y Robert W. Greene, entre otros, precisan que el periodismo de investigación es aquél que se realiza a través de la iniciativa y el trabajo del periodista sobre asuntos de importancia que algunas personas u organizaciones desean mantener en secreto.

Podríamos, pues, distinguirlo del periodismo a secas, aquél que se realiza desde la redacción de un periódico, junto a un ordenador con conexión a Internet y una máquina expendedora de cafés, y que consiste básicamente en seleccionar, clasificar y, en el mejor de los casos, transcribir notas de prensa sobre asuntos irrelevantes que a algunas personas u organizaciones les interesa pregonar.

Es el periodismo a secas una alternativa cada vez más habitual en aquellos medios de comunicación que desean ahorrar gastos en tiempo y dinero, aun a riesgo de perder la credibilidad de sus lectores y faltar a su ética profesional por no verificar la información que el redactor, después de una larga jornada laboral por setecientos míseros euros al mes, recibe y reescribe sin firmar, pensando que, total, nadie leerá. A no ser, claro está, que ese día su periódico regale una olla exprés, Algo pasa con Mary o un año de compra gratis en Carrefour, en cuyo caso las probabilidades de que alguien topara con su artículo y se lo leyera por casualidad aumentarían de forma sustancial.

Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay

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We are living in a dangerous world

28/10/2009

Es la historia de siempre. El mismo planteamiento pero con motivos distintos. Ahora toca hablar de una de las enfermedades más comunes de nuestros días. No hablamos de la gripe A o el cáncer sino de la violencia en todas sus posibles expresiones. En este caso, nos planteamos muchas preguntas aunque a veces las respuestas son difusas y poco claras. Pero lo peor de todo es que el asunto no termina y, encima, aumenta día a día. La posesión de armas es un asunto que trae cola y que afortunadamente nos coge lejos. Ya lo reflejó muy bien aquel director americano, la bestia del mandato de George Bush Jr., Michael Moore en su documental –ganador de un Oscar- Bowling For Columbine. América del Norte y Canadá son países vecinos y las pistolas son casi un derecho adquirido –incluso las regalan abriendo una cuenta bancaria-. Eso sí echemos un vistazo a una pequeña diferencia: si en los Estados Unidos, una de las 36 naciones más ricas del mundo, la situación es de 500.000 incidentes por año; Canadá por su parte es el octavo país más pacífico según la lista del Global Peace Index. El índice delictivo  de los USA es cuatro mil veces mayor que el de Japón  –el país número 36 en el ranking de riqueza-. En el país nipón durante el curso del año 2006 se registraron tan solo 53 incidentes.

Hemos tratado un tipo de violencia que se ve lejana pero que cada vez la tenemos más presente en España. Ahora centrémonos en la violencia de género. Siempre se tiende a frivolizar este tema y más cuando vemos muertes a diario en los informativos. Para mí no existe explicación racional a estos atroces sucesos. La experiencia nos demuestra que las denuncias no siempre son efectivas y cuando lo son llegan con el retraso suficiente para que el asesino cometa sus más retorcidas acciones. La violencia va ligada directamente a la agresividad y viene de nuestros ancestros. El hombre proviene del animal y estos se enfrentan por conseguir el liderazgo de la manada o por apoderarse de la hembra más atractiva. El género de acción aparece semanalmente en las películas que vemos en las salas de cine. Incluso los deportes olímpicos reflejan esa lucha del individuo contra los rivales. ¿Qué ocurre cuando la persona que tenemos al lado, que amamos, se convierte en el receptor y sufre todas nuestras frustraciones? En época de crisis todo se magnifica y las personas están al límite. Embargos, deudas y muchos otros factores hacen que el aumento sea insostenible. Cada vez nos acercamos más a los antepasados y perdemos el norte en detrimento de nuestra calidad de seres humanos. ¿Qué nos está pasando?

Último dato que refleja que no hay explicación. Los países nórdicos y con temperaturas más bajas están ocupando las posiciones privilegiadas del listado del pacifismo mundial. Pero en estas mismas regiones la gente bebe cantidades ingentes de alcohol –la cultura y el frío extremo ayudan-, hay suicidios en índices desproporcionados y con la implantación en la cultura de movimientos musicales como el black metal -se asoció este género musical al satanismo- se prodigó la habitual quema de iglesias. Eso sí, por lo visto, todos los vecinos se quieren y respetan. En definitiva, un mundo de locos cojas por donde lo cojas: principio o final.

Roser López

Keep America Safe

19/10/2009

Barack Hussein Obama. Acusado por la Keep America Safe bajo los siguientes cargos:

–         Tratar el terrorismo como si fuera una cuestión policial y judicial, reconociendo a los terroristas los mismos derechos que a los ciudadanos estadounidenses.

–         Investigar a agentes de la CIA.

–         Recortar el presupuesto de defensa.

–         Romper con los aliados e intentar apaciguar a los adversarios.

–         Debilitar a la nación que, durante 233 años, ha luchado por el bien del mundo en el que vivimos.

–         Dificultar la defensa y los intereses de los Estados Unidos.

–         Recibir el Premio Nóbel de la Paz.

El planeta en el que vivimos será un lugar más seguro si los estadounidenses “merecen la confianza de sus aliados” y son “temidos y respetados” por sus enemigos.

Nuestros hijos también estarán más seguros si, entre los bolígrafos y los lápices de color de su estuche, incluyen un escalpelo para diseccionar a quien intente robarles el bocadillo en la hora del patio. Nuestro jardín será un lugar más seguro si instalamos minas antipersona bajo el césped artificial, y nuestra casa, si guardamos secretamente un subfusil Thompson en el armario ropero para dar la bienvenida a nuestros invitados.

Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay

Esse est percipi

18/10/2009

Si un árbol cae en el medio del bosque, y no hay nadie cerca, ¿hace ruido?
Berkeley negaba la existencia de las cosas fuera de las mentes que las perciben, afirmando que, cuando nadie las pecibe, es Dios quien lo hace. Por este motivo, si no existiera Dios, las cosas desaparecerían cuando nadie las está viendo, tocando, oliendo, escuchando o sintiendo.

fondo-bosque-de-secuoyas 

Si una mujer es maltratada por su pareja, y no hay nadie cerca, ¿se ha cometido un acto de violencia doméstica?
Si no existen organismos ni instituciones, reconocidas por el Estado y el poder judicial, encargadas de velar por el bienestar y la seguridad de estas mujeres, no.

Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay

OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE

14/10/2009

Nuestra cotidianidad está llena de injusticias. Sólo hace falta echar un vistazo a los titulares de los distintos periódicos para encontrar las principales páginas llenas de noticias del calibre de violencia de género a diario –mayoritariamente machista-, el asesinato de Marta del Castillo, la trama Gürtel, la hermanísima ocupando un cargo público, el escandaloso caso Millet,… Una serie de sucesos que rozan el esperpento y que ponen en tela de juicio todos aquellos valores que nos han inculcado desde la escuela. Al leer semejantes noticias, nos indignamos y nos sentimos estafados. Cuántas veces reaccionamos y nos hacemos la misma pregunta: ¿dónde está la justicia? No es de extrañar que haya una desconfianza y preocupación generalizada de la sociedad ante el hipotético buen funcionamiento de la ley en España.

images2Aprovechando los devaneos continuos del poder y de algunos personajes de a pie sin escrúpulos se pone de relevancia el caso flagrante de un personaje de moda en la literatura actual. Lisabeth Salander, la protagonista de la trilogía bestseller: Millenium de Stieg Larsson. La pregunta está en el aire: ¿qué hacer ante situaciones que nos remueven las entrañas? ¿Seguir el ejemplo del personaje en cuestión? Salander, indefensa e incapacitada legalmente por un oscuro pasado, se siente desprotegida y es víctima de su segundo tutor, que la somete a vejaciones y abusos sexuales a cambio de dinero. Ante esta atrocidad y presionada por  continuas amenazas no le queda otra opción que transgredir las leyes para sobrevivir e utilizar el ojo por ojo a través de la venganza. ¿El fin justifica los medios? Sí, siempre que la lucha sea del bien contra el mal. En este caso concreto, Lisabeth se toma la justicia por su cuenta y se convierte en la heroína del siglo XXI. Cuando el poder se salta el contrato social y no vela ni por la democracia ni por el estado de derecho, uno tiene que encontrar formas alternativas –a veces poco ortodoxas- para ver un atisbo de verdadera honradez.

Roser López Gaya

Érase una vez, en un sistema judicial…

12/10/2009

“… una muchacha pequeñita y esquelética, horadada de colguijos, tatuada con dragones, de pelos puercoespín”, llamada Lisbeth Salander que trabajaba como hacker para una empresa de seguridad, y cuya economía administraba un “cerdo sádico y violador” que se aprovechaba sexualmente de ella cada vez que Lisbeth necesitaba dinero.
Jueces independientes con autoridad para juzgar y sentenciar debieran encargarse de dar a cada una de las partes, tutor y tutelada, “lo que le corresponde o pertenece”. No obstante, cuando la espada de Iustita pende siempre sobre nuestra cabeza y los platillos de su balanza se decantan una, dos, tres y más veces en contra nuestra, puede que sintamos necesidad de arrancar de cuajo la venda que cubre su mirada con tal de que así pueda cometer debidamente su labor. Es entonces cuando comenzamos a plantearnos el cambiar de cuento, y empezar nuestra fantasía en el país de la ley del talión, donde justicia equivale a castigo y la pena para quien arrancó un diente es que le devuelva al desdentado uno de su propia dentadura.

Es este un país de cojos y tuertos, mancos y desdentados, donde seguramente las hipotecas sean más bajas y las manchas de aceite cuesten menos de quitar. Sin embargo, no habiendo cruzado todavía la frontera, debemos seguir rindiendo vasallaje al reino de Iustita y prestar nuestros servicios a favor de un defectuoso bien común en el que no siempre somos parte de la mayoría.

Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay