Archive for 29 diciembre 2009

George Clooney será Mikael Blomqvist

29/12/2009

El éxito de la saga Millenium ha sido tal que la industria de Hollywood se ha encargado de comprar los derechos para realizar su propia trilogía menospreciando a la actual rodada en Suecia, el país natal del autor Stieg Larsson. Se han barajado numerosos nombres para encarnar al protagonista masculino y director del periódico Millenium pero todo apunta a que el actor más sexy del mundo, George Clooney, hará la vez de Michael Nyqvist el actual intérprete en los cines de medio mundo.

La figura del protagonista masculino en la trilogía best seller sorprende ya que en realidad es el alter ego de su creador. Los paralelismos son evidentes ya que ambos son periodistas de investigación, íntegros y que no les importa enfrentarse a la ley o incluso moverse al margen con tal de conseguir destapar tramas de corrupción o atrapar los movimientos sospechosos de las grandes corporaciones. Ambos dirigen una publicación, Expo en el caso de Larsson, pero también tienen sus diferencias. Tened en cuenta que la óptica de uno mismo tiende a enaltecer ciertos aspectos. El partenaire de Lisbeth Salander es un ligón, siempre se sale con la suya y es un héroe de ficción. En cambio, Larsson era un periodista que en su tiempo libre creó un mundo paralelo al suyo y para colmo, el éxito le llegó a título póstumo.
Mientras esperamos la aparición del remake americano os dejamos con el trailer de la tercera parte de la saga ‘La reina en el palacio de las corrientes de aire’, que de momento cierra la trilogía pese a los rumores de un cuarto volumen.

ROSER LÓPEZ GAYA

Radiografía de Mikael Blomkvist

29/12/2009

Es el jefe, propietario y responsable de la revista mensual Millenium. Aunque está divorciado y es padre de una hija, es un empedernido coleccionista de amantes. Erika Berger, su compañera de trabajo en la redacción, ha sido una constante en su vida durante las últimas dos décadas pero en cuanto Lisbeth Salander aparece en escena pierde el norte y empiezan sus problemas con la ley. Es leal con sus amistades y un tanto introvertido. Sus conocidos, de forma burlona, le ponen el sobrenombre de Kalle, en referencia al niño detective creado por la autora de Pippi Calzaslargas, la sueca Astrid Lindgren, una influencia curiosa en la escritura de Stieg Larsson.

Yo, en cierto modo, lo considero el ‘alter ego’ del autor porque el perfil de Blomkvist está cimentado en su propia experiencia de reportero de investigación y amante de la verdad. Evidentemente, mientras escribía la trilogía que ha hecho millonarios a sus sucesores, el escritor se encargó de construir un personaje con similitudes (timidez, miedo al compromiso, pasión por la búsqueda de la verdad) pero también con divergencias abismales. Larsson era un periodista con pocas dotes de seductor y hombre de una sola mujer –Eva Gabrielsson vivió con Stieg Larsson durante 30 años y trabajaron juntos durante 32- pero la imagen de Mikael es de un Peter Pan que se deja querer por muchas mujeres y tiene mucho sex appeal. Las dos caras de la misma moneda: la realidad y la ficción.

ROSER LÓPEZ GAYA



PERFIL: Bajo la piel de Michael Blomqvist

28/12/2009

Stieg Larsson era un periodista sueco especializado en investigaciones políticas y financieras, reportero de guerra y amante de las novelas negras. Un periodista idealista y comprometido. Un experto en la extrema derecha sueca que, cuando acababa su jornada laboral en la revista Expo, fundada y dirigida por él, se ponía a escribir Millennium.

Durante esas horas, dejaba de ser ese 25% sueco tímido, 50% la madre Teresa de Calcuta y 25% soñador para convertirse en un héroe guapo rodeado siempre de mujeres, en un periodista efectivo y fuerte. Y convertía una revista pequeña sin recursos, como era Expo, en Millennium: una revista de éxito dedicada a la investigación, en la que a cualquier periodista le encantaría trabajar.

Salvadas las diferencias, ambos profesionales de la información eran periodistas económicos, críticos con el mundo y críticos con su propio oficio: Larsson, en boca de Blomqvist, califica a sus compañeros de profesión de “lacayos incompetentes” que, sin el más mínimo reparo, se conforman con “reproducir las declaraciones realizadas por los empresarios y los especuladores bursátiles, incluso cuando los datos son manifiestamente engañosos y erróneos”.
Para levantar la mierda que los otros periodistas se contentan en mantener latente y proporcionar al público una información veraz, para que no lo pusieran “en el mismo saco que a esas personas a las que ni siquiera consideraba periodistas”, “Kale” Blomqvist fundará, junto a otros pocos periodistas como él, la revista Millennium. Larsson, en sus sueños, la escribirá.

Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay

La atracción de los hackers

20/12/2009

El término hacker esta en horas bajas ya que desde un tiempo acá se ha asociado a la piratería en Internet. Parte de culpa de las connotaciones negativas relacionadas con ellos las tiene el cine que ha contribuido mucho a esta visión con films como Hackers o Operación Swordfish. La realidad es un tanto distinta. Los hay buenos y malos y todos se reúnen anualmente, al menos los mejores, en la DEFCON de Las Vegas donde durante un fin de semana los asistentes intercambian experiencias, escuchan suculentas ofertas de trabajos del FBI y demuestran su auténtica valía.

Para entender un poco mejor esta reunión y todo lo que envuelve su mundo os dejo este interesante y revelador documental.

ROSER LÓPEZ GAYA

Respondiendo a Perceval: Revolución y libertad

20/12/2009

El otro día, Perceval (¡horror!) ponía en duda la revolución como medio para alcanzar la libertad. Mi imaginario tendía a relacionar de forma automática ambos conceptos, y me escandalicé en mis adentros al oír semejante atrocidad, hasta que me di cuenta de que el alzamiento del 18 de julio era también una revolución: un cambio radical y profundo, súbito y violento, que representó una ruptura total con el orden establecido y que trajo consecuencias trascendentales para quienes lo vivieron y, más aún, para quienes lo sufrieron.

Aun así, mantengo que todos los revolucionarios, sean del lado que sean, buscan la libertad. La buscaba Franco, como la buscaba los norteamericanos con su revolución o los obreros y campesinos rusos con la suya. Buscaban la libertad. Su libertad.

El problema está cuando somos incapaces de encontrar otra manera de alcanzar nuestra libertad que destruyendo la del otro.

Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay

Quitando hierro al asunto

20/12/2009

Millenium la trilogía se mete en tu cabeza, por más que quieras dejar de leerla te atrapa sin concesiones casi sin motivo podría decir. Es algo inexplicable, del mismo modo, que no se entiende que nuestro maestro  Perceval diga que no hablamos de él. En realidad, sea para emitir cualquier entrada como para realizar nuestro informe sobre hackers aparece su nombre. Incluso cuando las tres del grupo nos reunimos para comentar la jugada e intentar descifrar por dónde irán las próximas cuestiones de sus clases. Su asignatura Seminari d’Actualitat nos ha adentrado en el mundo de Stieg Larsson y está haciendo que saquemos lo mejor de nosotros con un bestseller como telón de fondo. Él se queja que no replicamos su discurso y que nadie se atreve a criticarlo. Eso no es del todo cierto cuando incluso un músico de Barcelona como Le Petit Ramon ha escrito una canción sobre él, en sentido figurado, claro.

P.D: Mientras emito una opinión más acurada y definida del savoir faire de Perceval insto a mis compañeros del blog Respondiendo a Perceval.

ROSER LÓPEZ GAYA

Los rifirrafes de Justicia y Libertad

17/12/2009

Como tantos otros matrimonios, el de Libertad y Justicia tenía sus más y sus menos: a Libertad le gustaba la película de Tv3, mientras que Justicia quería ver Dónde estás corazón; Libertad prefería ir a comprar los sábados a Caprabo y Justicia era más de Mercadona; Libertad era partidaria de hacer limpieza general cada dos fines de semana y Justicia insistía en contratar una asistenta; Libertad quería pasar la Noche Buena en casa y Justicia había ya planeado una romántica cena en casa de sus padres; una quería irse de vacaciones a las Bahamas y la otra a la Cerdaña.
Lo que tenían claro es que se irían de vacaciones y, con suegros o no de por medio, pasarían las Navidades juntos; que la casa estaría limpia; que el sábado irían a comprar, y que el viernes por la noche se acurrucarían en el sofá frente al televisor.
Libertad se negaría a aguantar los chistes y el cocido navideño de los suegros, pero reconocería que, hoy por hoy, no pueden permitirse un viaje a las Bahamas. Asimismo, Libertad accederá a hacer la compra en Mercadona siempre y cuando tengan los yogures más baratos; pero, si Justicia está en plan ahorro, se negará a contratar a una asistenta.

El llegar a fin de mes decide los rifirrafes de este matrimonio. El llegar a la Verdad zanja las disputas entre Justicia y Libertad.

Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay

Piratas de la red

16/12/2009


Los hackers, esas personas tan temidas por los usuarios de la red, aquellos que tienen el poder de crear virus que terminen con la vida de nuestro ordenador, quienes sen pueden meter en nuestro sistema y piratearlo como quien abre un documento de word, capaces de saltarse las barreras de seguridad de las grandes oficinas de los bancos, los gobiernos, las empresas… ¿Son verdaderamente tan temibles?

En mi opinión los hackers no son sino personas con grandes aptitudes para la informática, usuarios de la tecnología que no tienen por qué ser necesariamente malignos. Es cierto que ellos son capaces de crear virus capaces de acabar con el más poderoso sistema, pero no es ni lo único que pueden hacer, ni a lo que la mayoría de ellos se dedica. Si lo pensamos bien, estas personas podrían ser de gran utilidad para los usuarios de la res, si se canalizan bien sus conocimientos, si se aprovechan sus aptitudes, podrían ayudar en investigaciones del mismo modo que lo hace Lisbeth en Millennium.

Y sin embargo, nos limitamos a temerles y pensar que solo pretenden hacernos daño, mientras personas que ostentan poder intentan hacer lo mismo que ellos de forma “lícita”. ¿Cómo es posible que un gobierno pueda hacer actuaciones del mismo tipo? ¿Por qué unos sí y otros no? Pues ni más ni menos que por hipocresía señores. Porque hackear no es hackear si tienes permiso, porque lo que para unos está bien para otros está mal, porque lo que los poderosos pueden hacer los ciudadanos de a pie lo tenemos prohibido y nadie hace nada contra eso. Una vez más la ley del más fuerte en la que el depredador vence a su presa.

Ana Herrero

Entrañable y necesaria

16/12/2009


Lisbeth Salander, eje central de la historia de Millennium, es uno de los personajes más potentes de todas las novelas que he leído -aunque quizás aún me queda mucho por leer- pienso que Larson ha hecho un espectacular trabajo con este personaje. Una hacker, una mujer dolida con el mundo cuya mentalidad es demasiado fuerte para resignarse a la situación que le ha tocado vivir.

Para mí Lisbeth es, debo admitir, todo un ejemplo a seguir. Un personaje entrañable al que no puedes dejar de querer a lo largo de los tres volúmenes de Millennium. Su carisma y su fortaleza la hacen única y su manera de actuar, con las formas un poco perdidas no tiene, a mi parecer, nada reprochable. Quizás si todos tuviésemos su visión del bien y del mal, quizás si todos tuviésemos lo que hace falta para actuar ante las injusticias, la sociedad sería más justa de lo que hoy es.

Bajo un aspecto físico mejorable, ella es una persona de inteligencia superior a la de la gran mayoría de los mortales. Sus rasgos duros la hacen parecer peligrosa para la sociedad, la típica persona ante la cual cambias de acera, pero en mi opinión su apariencia es simplemente una fachada, un gran muro que se ha visto obligada a construir para protegerse de la sociedad. Lisbeth no es ni tan fuerte ni tan dura como parece, cuando le pinchan sangra, puede que sea una frase típica, pero es verdad. Su corazón late y sufre cada vez que alguien le da una “puñalada”, que no lo muestre al resto del mundo no significa que no lo sienta. Deberíamos hacer una reflexión sobre este personaje, pensar en cuantas Lisbeth hay en el mundo, cuantas mujeres a las que habremos juzgado mal por su apariencia, personas que pensamos que no tienen sentimientos por no llorar ante las adversidades, quizás sean más de las que pensamos, quizás incluso nos sentamos indentificados con esta descripción.

Ana Herrero Jiménez

En el punto de mira

16/12/2009

¿Vivimos en una jaula de cristal? Mi respuesta claramente es: sí. En la sociedad de hoy en día nos encontramos encerrados presas de nuestros propios miedos, es decir, somos nosotros mismos los que nos hemos creado nuestra jaula, nuestros lugar seguro en el que protegernos de los ataques externos, sin tener en cuenta que es este lugar el que nos va a destruir poco a poco.

No digo que sea un error protegerse pero, ¿hasta que punto son cuerdas las medidas que estamos adoptando? Veo necesarias las medidas de seguridad en lugares como los bancos y no digo que no sean efectivas en las estaciones de metro o en los aeropuertos, pero este sistema está vendiendo nuestra intimidad. Cada vez que salimos a la calle, cada vez que utilizamos un transporte público, cada vez que realizamos compras en un centro comercial, e incluso al acudir a algunos puestos de trabajo, estamos siendo grabados y estamos perdiendo parte de nuestra intimidad.

¿Qué hacemos contra eso? Nada, absolutamente nada. Estamos tan acostumbrados a esta situación que no reparamos ya en ella. Es más, lejos de intentar solucionarla, pedimos que se instalen cámaras en las calles, compramos teléfonos con cámaras de calidad para poder grabar en cualquier momento, y nos ponemos delante de los objetivos ajenos para dejar constancia de nuestra presencia. Somos presas conscientes de nuestra cárcel y esto no nos incomoda. Hemos creado una sociedad en la que todos estamos en el punto de mira, en la que, a cada segundo, miles de cámaras están captando imágenes de cientos de miles de personas sin que éstas reparen en esta situación. La sociedad en sí es como un gran ojo que todo lo ve, que nos examina hasta límites que no sospechamos y que estamos dejando crecer día a día hasta convertirlo en nuestro carcelero.

Ana Herrero Jiménez