Di: ¡Pa-taaaaa-taaaaaaaaa!!!

Su hermano estaba en la cocina, de cara al fregadero, rascando los restos de ketchup que habían quedado pegados en el plato y empezaban ya a solidificarse. Hace algún tiempo, para mejorar el rendimiento y la productividad del hogar, y a fin de obtener una casa más limpia sin que se llevaran por delante la salud de la matriarca (ni la de la chica peruana que la venía a ayudar una vez a la semana) decidieron dividirse las tareas y especializarse cada uno en una faena que, en principio, había de ser rotatoria. Pero al pequeño de la casa pareció gustarle eso de poner las manos en remojo subido a un taburete, y pronto se hizo con el monopolio de la actividad.


Por su parte, a ella, le tocaba encerrarse en el baño durante media hora para someterse a una metamorfosis de la mano de tónicos, exfoliantes, bases y polvos, correctores de granos y espinillas, barras de labios, lápiz de ojos y sombras: tenía que bajar la basura, y no estaba dispuesta a parecer una cualquiera delante de una de las 619 cámaras de videovigilancia instaladas en la City.

Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: