Chiquilladas

¿Quién, alguna vez, de pequeño, no ha colgado en alguna espalda ajena un monigote de papel, ha intentado hacer la zancadilla a alguien o esconderse en un rincón para acelerar el marcapasos de la abuela?

Con el paso del tiempo y la consolidación de las nuevas tecnologías, estas chiquilladas han evolucionado. Ya no es un niño con granos y tirachinas el  que fastidia la siesta de su vecino; sino un niño, posiblemente con granos también, con un ordenador y acceso a Internet que irrumpe en la web de la presidencia de la Unión Europea para redireccionarla a otra en la que el presidente de España ha sido substituido por Mr. Bean.

Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay

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